lunes, abril 16, 2018

domingo, abril 15, 2018

jueves, febrero 01, 2018

Hilas, las ninfas y el indignado coro de los idiotas

Hoy les voy a hablar de Hilas.

Según nos cuentan los clásicos, Hilas era el apuesto hijo de Tiodamante, rey de los dríopes. Cuando Heracles (Hércules para los amigos, los romanos y los herederos de Walt Disney) se dispuso a exterminar a Tiodamante y los suyos, reparó en la belleza del muchacho y lo exceptuó de la general matanza, librándolo de la muerte que ya tenía por segura y poniéndolo, en cambio a su servicio.  Cuál fuera la naturaleza de tal servicio es algo que en la antigüedad no dudaba ni el gremio salaz de los poetas líricos. El mismo Marcial lo deja claro en uno de sus epigramas:

"Incurvabat Hylan posito Tirynthius arcu"

Que en cristiano viene a significar que, cuando Hércules dejaba de doblar el arco, doblaba en su lugar al infortunado Hilas.

Tan hermosa historia de asesinato, amor y lordosis finalizó cuando las ninfas de la fuente Pegea convencieron al joven de compartir con ellas su vida subacuática y dejar a Hercacles con dos palmos de narices y palmo y medio de erección bajo la túnica. Eso en el enunciado formal del mito. Si son ustedes más proclives a la lectura metafórica, pueden concluir que Hilas se tiró al río harto de ser sodomizado por el psicópata culturista que se cargó a su familia entera. Lo dejo a su gusto.

Se lo cuento porque la Galería de Arte de Manchester ha decidido retirar temporalmente de su exhibición el célebre cuadro de Waterhouse "Hilas y las ninfas" y abrir un espacio de debate sobre la conveniencia de exhibir un cuadro en que el protagonista varón aparece vestido y las protagonistas femeninas nadando en porretas.


Pasemos por alto que:

- Hilas muy vestido, muy vestido, tampoco está;
- Ninguna deidad acuática en su juicio se lastraría con una túnica de lana empapada en agua;
- Las mozas se cubren, pudorosas, con el cabello, las manos, las hojas de los lotos y el agua turbia del estanque.

Pasémoslo.

Y ahora, sinceramente, con la mano en el pecho, contesten. ¿Da un joven secuestrado por el asesino de su padre y violado hasta el suicidio el perfil idóneo para representar al macho falócrata opresor en la discusión más estúpida de la que tengo recuerdo?

Porque para mí, va a ser que no.


lunes, octubre 16, 2017

Depende




Va para quince días que en Cataluña se concertaron  para hacer una gymkana con cajas chinas y guardias con porra y, a estas alturas, todavía no sabemos si hubo o no hubo referéndum, si menudearon o no los palos, si el presidente de Cataluña es un ser humano o una fregona puesta  del revés y, lo que es más desconcertante, si la independencia de Cataluña está proclamada, insinuada, aclamada o suspendida.

Esto en Cataluña, que se supone que es tierra de gente decidida y que plantea los asuntos con claridad europea y mercantil.

El día que estas cosas de la independencia las planteen en Galicia, vais todos a alucinar.

miércoles, octubre 04, 2017

D.I.U.

Pues yo no sé por qué tanto empeño en llamar D.U.I a la declaración unilateral de independencia con lo sencillo que sería llamarla D.I.U.  Total, se trata de un ingenio cuyo principal propósito es joder lo más posible con las mínimas consecuencias...

domingo, noviembre 25, 2012

Hoy las ciencias adelantan... que es una barbaritat


No perdamos de vista la importancia científica del evento electoral de Cataluña. Durante años, los científicos se han preguntado qué pasaría si un viajero en el tiempo se matara a si mismo y qué efecto tendría tan abominable paradoja sobre el tejido espacio-temporal del universo.

Pues bien, enigma resuelto: Artur Más acaba de viajar a las elecciones futuras, se ha matado a sí mismo y ya verán cómo no pasa absolutamente nada.

sábado, noviembre 24, 2012

La desazón del viajero en el tiempo

Hasta hace unos pocos años, los españoles que cruzábamos la frontera con Portugal (suciedad, cascotes, desconchones, venta al por menor de toallas) lo hacíamos con la vergonzosa satisfacción de estar viajando a nuestro pasado.

De un tiempo a esta parte, los españoles que cruzamos la frontera portuguesa (desconchones, suciedad, cascotes, liquidación de toallas por traspaso) lo hacemos con el inquietante temor de estar viajando a nuestro futuro.